Normas para Pieles.

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Todos los materiales, incluidas las pieles, tienden a perder el color con el paso del tiempo, especialmente si se exponen a la luz directa del sol, por lo que hay que evitar en lo posible colocar los sofás bajo una ventana.

En general, se recomienda dejar una distancia de al menos 70 cm. entre el sofá y cualquier fuente de calor, tales como radiadores, estufas y lámparas potentes y/o directas. La exposición prolongada al calor hará que el material se reseque.

Se debe limpiar regularmente la piel con un paño limpio, seco y no abrasivo, y evitar el uso de detergentes no aconsejados, que podrían dañarla, provocando grietas y decoloración. También es muy aconsejable utilizar el cepillo suave del aspirador, lo que es ideal para las personas alérgicas al polvo. En general, estos materiales son muy absorbentes y necesitan una limpieza mas frecuente si se encuentran en zonas de mucho uso como el salón de televisión.

Todas las pieles dan mejor resultado si se les aplica regularmente un tratamiento preventivo adecuado, al menos cada seis meses, con lo que mejoramos su resistencia a cualquier tipo de descuido. Para ello, empezamos con la limpieza, humedeciendo ligeramente un paño suave con el producto para pieles y frotando todo el sofá, prestando especial atención a las zonas más expuestas al uso, como asientos, brazos y cabeceros. Después de la limpieza es muy importante renovar el tratamiento de crema protectora.

Las manchas de bebidas, café, té, leche, chocolate, grasas, cosméticos, etc…., deben ser eliminadas lo más rápidamente posible de la superficie con un paño o papel absorbente. Después, con un paño limpio empapado con una solución de agua y jabón neutro blanco (jabón de Marsella), frotar delicadamente desde el exterior hacia el interior de la mancha. No empapar la superficie de la piel y secarla inmediatamente con un paño limpio. No secar nunca al sol ni con un secador.

No utilizar jamás productos químicos o agentes limpiadores de uso general. Evitar toda clase de productos que contengan disolventes o aceites que afectarían negativamente a la superficie del material.

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